Bloqueo Simpático y Radiofrecuencia del Ganglio Impar

El Ganglio Impar o Ganglio de Walther es el final del sistema nervioso Simpático, y es una estructura única situada en la cara anterior de la unión de los huesos Sacro y Coxis, que recoge la inervación simpática del tercio inferior del recto, ano, uretra distal, parte de la vejiga, el pene, el escroto, vulva, vagina y del periné. Su bloqueo está indicado en dolores a nivel de la pelvis y el periné que se pueden producir por múltiples causas como son: traumatismo previo sobre la zona (caída de nalgas, puntapié...), neuritis, artritis, fractura ósea, enfermedad ano-rectal ó perineal, diabetes, origen vascular, infiltración de proceso oncológico, antecedentes de cirugía previa a ese nivel...

El Bloqueo sensitivo del Ganglio Impar consiste en la administración de un anestésico local y/o corticoide con una o dos agujas especiales y apoyo visual con técnicas radiológicas y/o ecografía para su localización.

El OBJETIVO de este Bloqueo es conseguir una mejoría del dolor y alivio significativo.

Así nos informa el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla a los pacientes al entrar al quirófano

de la Unidad del Dolor antes de someternos a ésta técnica invasiva. 

El día 21 de septiembre llegó mi turno. Llevaba esperando desde el mes de junio de 2021; nada en comparación con lo que me toca ahora esperar para poder tener la valoración de este tratamiento que será, vía telefónica, en el mes de julio de 2022.

Tras el diagnóstico de vejiga dolorosa, el dolor pélvico crónico, el dolor lumbar, en las caderas, etc cualquier intento por alcanzar algún alivio a mi dolor diario merece la pena así que iba muy tranquila, realmente tranquila, a mi cita.

Dos buenas amigas me habían contado en qué consistía esta técnica invasiva y rápidamente supuse que después de la doble radiofrecuencia pulsada de los nervios pudendos, que me suele causar tanto dolor, era algo así como un paseo.

Tranquila y en mi línea habitual de sonrisa bajo la mascarilla me tumbé en la camilla y esperé a que calibrasen la máquina de RX a fin de ver mi Ganglio Impar y poder  trazar las 2 zonas de acceso por las cuales debían introducir las agujas.

Una vez colocado todo al milímetro, máquina y paciente, me avisaron que me iban a pinchar anestesia local. Notaría un poco de escozor y nada más. Sabía perfectamente la sensación que me esperaba, son muchos bloqueos e infiltraciones desde 2016, podía con eso y más.

Noté la aguja romper la piel, la sentí entrar por mi coxis y también noté una extraña sensación de que la aguja estaba chocando contra algo en mi interior fue... muy desagradable, tanto, que pronto comencé a tener calor. Tanto calor sentía que tuve que pedir permiso para bajarme un poco la mascarilla, no sabía si era un sofoco menopaúsico o calor por el pinchazo pero, algo comenzaba a no ir muy bien. Al malestar pronto se sumó un hormigueo que me recorría manos y pies. Esa sensación la reconocía. No había duda. Me estaba mareando. 

-Me estoy mareando.
-Es imposible aún no te he hecho nada.

Y comencé a hiperventilar.

-No te muevas que vamos a perder la posición.
-Me estoy mareando.

Y como si de una voz en off se tratase escuché a la enfermera decirle al médico que sería por la intramuscular. Comenzaron a tomarme la tensión: 5... -no entendí más- Como tenía puesta una vía desde el momento en el que me tumbé la aprovecharon para inyectarme algún medicamento y la auxiliar comenzó a mojarme la nuca con una compresa, imagino yo, empapada en agua de tal manera que cada vez que me la estampanaba contra la nuca me mojaba hasta media espalda. También sentí un dedil y al cabo de un rato un Marta cómo vas...
A lo largo de 39 años he dicho muchas veces aquello de "me estoy mareando" y a día de hoy me sigue sorprendiendo cómo se sigue dudando del paciente. También me chirria cuando el equipo médico se pone conversar sobre ti sin tener en cuenta que estás allí de cuerpo presente.
Una vez pasado el mal rato me introdujeron primero una aguja, pasaron el medicamento, luego la otra, más medicamento y por último estimularon ambas durante 4 minutos con una radiofrecuencia bajita.

Con una recomendación de permanecer ese día tumbada, no hacer esfuerzos, no coger peso, no conducir y realizar reposo relativo, la celadora me levantó de la camilla y... a casa.

El regreso desde el hospital hasta mi casa fue durillo. Ir en coche me causó muchísimo dolor. Lo único que pude hacer es tomar Tramadol y permanecer en la cama durante todo el día. A la mañana siguiente me tocó madrugar para realizarme una Densitometría que revelaría que tengo Osteopenia en la columna vertebral. Ese viaje al hospital no me ayudó mucho con el dolor en el coxis que aún arrastraba del día anterior y estuve todo el día sin poder sentarme. A la hora de comer me tenía que sentar en el borde de la silla y nada de intentar hacerlo en el sofá. Así que me tocó un día más de cama y febrícula. La noche era mi peor aliada pues en la cama me ponía boca arriba y el coxis me dolía tremendamente. Así que esto hizo que estuviera sin ir a mis clases. 

Hoy he podido ir a clase y aunque me ha costado estar 5 horas en la silla he recibo muchísima comprensión y me he podido levantar y cambiar de postura sin problema. Poco a poco el dolor producto del  Bloqueo en la zona del coxis espero vaya mejorando, aunque lo cierto es que se produce más lentamente de lo que a mi me gustaría. 

Respecto a mi dolor pélvico, por ahora, ni ha mejorado ni ha empeorado. Tendré que esperar e ir anotando cómo van transcurriendo los día hasta mi cita el próximo mes de julio de 2022 porque si no lo hago así no podré contarle a mi doctora si el tratamiento ha funcionado o no.


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